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Columna invitada

El mundo requiere acciones 14 veces más rápidas para garantizar agua segura hacia el 2030

Por: Vittoria Peñalba, Directora de filantropía para México y Latinoamérica en World Vision

Es importante que cada niña, niño, adolescente, joven y adulto hagamos una reflexión sobre la importancia que tiene el agua para la humanidad. Si bien el 70% de nuestro planeta está compuesto por agua, menos del 1% del total es agua apta para nuestro consumo.

El tema se vuelve aún más complejo al reconocer que en el mundo diariamente fallecen 1,000 niñas y niños debido a enfermedades relacionadas con la falta de agua segura, saneamiento e higiene adecuada, lo que evidencia la urgencia de acelerar las acciones en las que se involucren los actores gubernamentales, agencias de cooperación, el sector privado y organizaciones de la sociedad civil.

A menos de cuatro años para el 2030, periodo establecido para alcanzar el ODS 6: Agua y saneamiento para todos, reportes internacionales advierten que alcanzar este objetivo requerirá una aceleración significativa. Por ello, es preciso acelerar por 14 veces las acciones en materia de acceso a agua segura y siete veces las de saneamiento para alcanzar la meta del Objetivo de Desarrollo Sostenible 6.0: acceso a agua segura y saneamiento, faltando menos de cuatro años para el año 2030.

Aunque América Latina y el Caribe posee algunas de las reservas de agua dulce más importantes del planeta, la región continúa experimentando desigualdades profundas. Tan sólo en la región se estima que alrededor de 166 millones de personas continúan viviendo sin acceso digno y seguro al agua.

En el contexto mexicano, la situación del agua refleja un panorama crítico debido a que el país ocupa el lugar 24 a nivel mundial entre las economías con mayor estrés hídrico entre 164 naciones. Se estima que hay alrededor de 4,294,776 niñas, niños y adolescentes sin acceso a agua potable, y la población más vulnerable se ubica en Guerrero, Chiapas y Oaxaca.

Acciones como la estrategia regional denominada “The Blue Thread / El Hilo Azul”, una propuesta de World Vision que reconoce el acceso a agua, saneamiento e higiene como un catalizador de derechos esenciales, buscan marcar la diferencia, al incluir alimentación adecuada, salud y nutrición, protección de la niñez, medio ambiente sano, medios de vida resilientes y sostenibles.

En los últimos 10 años (2015 – 2025) World Vision ha contribuido a que más de 200 mil niñas, niños y sus familias cuenten con acceso a agua, saneamiento e higiene. Cada 60 segundos una familia recibe agua, una niña o niño en situación de vulnerabilidad alimentaria es alimentado y una familia recibe las herramientas para superar la pobreza, e incluso, la organización de ayuda humanitaria proporciona agua potable a una nueva persona cada 10 segundos y llega a tres escuelas más cada día con agua limpia.

Recordemos que el camino por recorrer aún es largo, pues en muchas comunidades la falta de agua impacta bajo dos rubros: la distinción entre agua limpia, la cual es apta para bañarse, lavar ropa y trastes; y el agua potable, que implica que el acceso a este recurso esté disponible para consumo humano. Es por ello que, al hablar de agua segura debemos pensar que esto va más allá de beber un vaso de agua, implica restaurar ecosistemas, proteger cuencas, generar medios de vida sostenibles, garantizar higiene menstrual, y permitir que mujeres, niñas y niños vivan con dignidad.

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