Hangry, la falta de alimento que afecta el control emocional
Lejos de ser una simple percepción, la ciencia ha documentado el fenómeno conocido como hangry, término que surge de la combinación de las palabras inglesas hungry (hambriento) y angry (enojado).
Un estudio publicado por la American Psychological Association (APA) encontró que la falta de alimento puede afectar el estado emocional y aumentar la irritabilidad, la impulsividad y la dificultad para controlar ciertas reacciones.
En contextos de alta carga emocional, como los eventos deportivos, esta condición puede intensificarse. Después de varias horas de tensión frente a una pantalla, el organismo experimenta cambios que pueden reducir la tolerancia a la frustración y favorecer respuestas exageradas ante situaciones cotidianas.
En otras palabras, el hambre puede convertirse en un jugador invisible que influye en el comportamiento de los aficionados.
Esta realidad ha sido retomada por Snickers, marca que durante años ha desarrollado la plataforma global “No eres tú cuando tienes hambre”, informó la empresa en un comunicado.
En esta ocasión, como Chocolate Oficial de la Selección Nacional de México, la firma traslada este concepto al universo futbolero mediante una campaña que busca identificar, desde el humor y la empatía, aquellos momentos en los que las emociones parecen tomar el control.
La iniciativa utiliza una referencia visual inspirada en la revisión arbitral por video para señalar de manera simbólica esas reacciones fuera de lugar que pueden surgir cuando el estómago vacío se combina con la intensidad de un partido.
Más allá de la creatividad publicitaria, la propuesta abre una conversación relevante sobre la importancia de reconocer cómo factores físicos y emocionales influyen en nuestro comportamiento cotidiano.
Especialistas en bienestar coinciden en que mantener hábitos de alimentación adecuados contribuye no solo a la salud física, sino también al equilibrio emocional.
Planificar comidas, mantenerse hidratado y evitar largos periodos de ayuno pueden ayudar a mejorar la concentración, reducir la irritabilidad y favorecer una convivencia más positiva en distintos entornos.
La experiencia futbolera moderna trasciende los 90 minutos reglamentarios. Se vive en reuniones familiares, conversaciones digitales, trayectos al estadio y encuentros entre amigos. En todos esos espacios, cuidar el bienestar integral también forma parte del juego.
Porque al final, disfrutar del deporte implica compartir emociones, celebrar la pasión y fortalecer la convivencia.
