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Sustentabilidad

IMU se pone las pilas en la recuperación urbana de pilas

En la Ciudad de México el mobiliario urbano suele pasar casi desapercibido, parabuses, columnas informativas o relojes digitales son algunos elementos que forman parte del paisaje cotidiano, pero pocas veces se les reconoce como herramientas capaces de resolver problemas ambientales.

Con más de 400 columnas recolectoras distribuidas en espacios públicos, IMU, empresa mexicana especializada en mobiliario urbano y publicidad exterior, impulsa un modelo de economía circular que aprovecha la infraestructura urbana para reducir la contaminación por residuos peligrosos.

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La iniciativa opera desde hace varios años y continúa fortaleciéndose es así cómo un espacio utilizado diariamente por miles de personas puede adquirir una segunda función como lo es el facilitar el reciclaje y promover una cultura de disposición responsable de residuos peligrosos.

El modelo permite acercar los puntos de recolección a la vida cotidiana.

Mientras muchas campañas ambientales requieren que el ciudadano busque centros especializados, IMU apuesta por integrar el reciclaje al recorrido diario de las personas, aprovechando trayectos hacia el trabajo, la escuela o espacios comerciales.

La estrategia responde a un problema creciente, pues las pilas contienen materiales como mercurio, cadmio, níquel, litio, manganeso o plomo que, cuando terminan en rellenos sanitarios o tiraderos clandestinos, pueden filtrarse al suelo y al agua, generando contaminación ambiental durante largos periodos.

Aunque su tamaño es reducido, su impacto potencial es considerable por ejemplo si sus elementos se combinan con el agua.

Una sola pila desechada de manera inadecuada puede liberar sustancias que afectan ecosistemas y dificultan el manejo de residuos sólidos urbanos.

Por ello, especialistas en economía circular coinciden en que facilitar su recuperación constituye uno de los mecanismos más efectivos para reducir riesgos ambientales.

En este contexto, IMU aprovecha una infraestructura ya existente para ofrecer un servicio adicional a la ciudadanía, sin necesidad de construir nuevos espacios o generar mayores desplazamientos.

Una vez recolectadas, las pilas son enviadas a empresas autorizadas para su tratamiento, recuperación y disposición final conforme a la normatividad ambiental vigente, evitando que estos materiales terminen mezclados con la basura doméstica.

El proyecto también contribuye a fortalecer la economía circular mediante la recuperación de materiales que pueden reincorporarse a procesos industriales especializados, disminuyendo la necesidad de extraer nuevas materias primas.

Más allá del componente técnico, la iniciativa busca modificar hábitos de consumo y disposición de residuos.

La facilidad para encontrar un punto de recolección incrementa la probabilidad de que las personas separen correctamente este tipo de desechos y comprendan la importancia de su manejo responsable.

La infraestructura urbana deja así de cumplir únicamente una función de uso, informativa o publicitaria para convertirse en un aliado de la sostenibilidad.

Este modelo adquiere especial relevancia en un contexto donde el uso de dispositivos electrónicos continúa creciendo y, con ello, también el consumo de baterías para controles remotos, juguetes, relojes, cámaras, herramientas, equipos médicos y otros aparatos de uso cotidiano.

Cada uno de esos dispositivos representa, al finalizar su vida útil, un reto para las ciudades.

La experiencia de IMU demuestra que la innovación urbana no siempre implica construir nueva infraestructura, sino encontrar nuevas funciones para aquella que ya forma parte del espacio público.

Convertir una columna informativa en un punto de reciclaje puede parecer un cambio pequeño, pero multiplicado por cientos de ubicaciones y miles de ciudadanos genera un impacto ambiental acumulativo de gran relevancia.

En momentos donde las ciudades buscan ser más sostenibles, resilientes e inteligentes, este tipo de soluciones evidencia que la infraestructura puede cumplir un papel mucho más amplio que el originalmente concebido.

IMU logra un balance entre la tecnología, el diseño urbano y la participación ciudadana trabajan en conjunto, el espacio público también puede convertirse en una herramienta para proteger el medio ambiente, ¿Y tú, has utilizado alguna columna para desechar tus baterias?

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José Luis Cadena Delgado

Generador de contenido sobre negocios, responsabilidad social y sustentabilidad. Experiencia como locutor comercial y customer care. https://www.linkedin.com/in/joechain-1/

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