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Alimento Para Todos aprovecha el rescate de alimentos y abre oportunidades: Walmart

A través de una alianza que articula recuperación, procesamiento, voluntariado y distribución, Walmart y Alimento para Todos fortalecen un modelo que busca reducir el desperdicio y ampliar el acceso a productos básicos.

Detrás de la operación hay historias de familias que han encontrado en esta red un respaldo para salir adelante.

En México, la inseguridad alimentaria convive con el desperdicio de millones de toneladas de alimentos. Frente a esa paradoja, recuperar productos que todavía pueden aprovecharse exige mucho más que reunir donaciones: se necesita infraestructura, logística, capacidad de procesamiento y una red de organizaciones que permita llevarlos hasta quienes los necesitan.

Rescatar, transformar y alimentar

Ese es el trabajo que desarrolla Alimento para Todos (APT), organización de la sociedad civil que, con tres décadas de operación y como integrante de la Red de Bancos de Alimentos de México, articula el rescate, acopio, transformación y distribución de productos de primera necesidad.

Su colaboración con Walmart permite dimensionar el alcance de una cadena que conecta las tiendas con centros de procesamiento, organizaciones sociales y comunidades en situación de vulnerabilidad.

Durante un recorrido por las instalaciones de APT, ConsultaRSE fue testigo de tres momentos de esta operación: la recepción y selección de alimentos, su aprovechamiento mediante procesos de transformación y el armado de despensas que posteriormente llegan a distintas regiones del país.

La meta de la organización es avanzar hacia el aprovechamiento total de los productos y el desperdicio cero.

Al frente de Alimento para Todos se encuentra el ingeniero Sergio Barceló Infante, presidente Patrono, quien impulsa una visión de colaboración para fortalecer la respuesta ante el hambre y el desperdicio. El modelo no se limita a entregar alimentos: busca aprovechar recursos, generar capacidades y establecer mecanismos de atención y trazabilidad mediante organizaciones sociales constituidas.

Del excedente a nuevos productos

Una de las áreas que mejor muestra la evolución del modelo es la de procesamiento. La infraestructura instalada permite aprovechar productos lácteos y elaborar yogur y mermeladas, además de producir tortillas y totopos horneados. Durante 2025, la producción de estos últimos alcanzó 793,562 kilogramos, de acuerdo con las cifras compartidas durante el recorrido.

La operación también encontró una manera de aprovechar el calor generado por los hornos y las máquinas tortilleras. Con esa energía se adaptaron charolas para deshidratar pan blanco recuperado de distintas tiendas Walmart. Una vez procesado y empacado, el producto se comercializa en la Central de Abasto y los recursos obtenidos contribuyen a subsidiar la operación del banco de alimentos.

En el área de lácteos, Carolina compartió otra dimensión de esta cadena: su propia historia. Llegó a la organización a través del esquema de voluntariado y, después de participar durante un tiempo, consiguió incorporarse directamente a la operación. Su experiencia muestra que la colaboración puede convertirse también en una puerta de acceso al empleo y al desarrollo de capacidades.

La participación de Walmart se extiende al voluntariado y a las iniciativas de capacitación impulsadas con su equipo de Walmart People. La colaboración busca fortalecer habilidades que puedan abrir oportunidades de autoempleo y mejorar las condiciones de las comunidades participantes.

Voluntariado, fuerza que mueve la operación

El armado de despensas es otro punto donde se vuelve visible el valor del trabajo colectivo. El centro habilitado para esta actividad puede recibir entre 20 y 120 voluntarios simultáneamente, quienes participan en la preparación de paquetes que deben incluir al menos dos productos de la canasta básica.

Las cifras compartidas por APT dimensionan esta participación: 68 empresas, 7,064 personas de las comunidades y un total de 26,692 horas de voluntariado. La contribución representa un ahorro operativo estimado en 1.3 millones de pesos anuales, recursos que fortalecen la eficiencia de la organización y su capacidad de atención.

El alcance reportado por APT incluye 197,928 beneficiarios en bases mensuales, 46,579 servicios de comedor, 400 niñas y niños atendidos mediante el programa Back Pack y 22,489 toneladas de alimentos rescatadas. También se registran 1,949 capacitaciones y apoyo para 1,439 perros y gatos.

Cuando el alimento transforma vidas

El verdadero alcance de esta cadena se entiende mejor cuando el alimento llega a las comunidades. Las organizaciones que colaboran con APT mantienen padrones de atención y distribuyen los productos entre familias que atraviesan dificultades económicas.

En una de ellas, la representante Josefina Oropesa Camacho, de Mujeres Progresando en Chimalhuacán, explicó que su red atiende a más de mil familias de esa localidad y sus alrededores.

La atención no significa que las mismas personas reciban apoyo indefinidamente. Las familias pueden incorporarse, permanecer durante una etapa de necesidad y, cuando sus condiciones mejoran, dar paso a otras que requieren respaldo. La intención es que el apoyo funcione como una oportunidad para recuperar estabilidad, no como una condición permanente.

Gisela Guillén Viles, beneficiaria del Banco de Alimentos desde hace aproximadamente 18 o 19 años y actualmente vinculada con Mujeres Progresando, recordó que el respaldo llegó en un momento en que no tenía recursos suficientes para cubrir las necesidades básicas de sus hijos.

“Mis hijos pueden decir ahorita que no les hizo falta nada, no porque tuviéramos una buena economía, sino porque Banco de Alimentos nos apoyó muchísimo”, compartió. También destacó que, además de alimentos, su familia pudo acceder a productos como yogur, pan, verduras, carne y artículos de higiene.

Por su parte, María La Bárbara Soto Acosta, beneficiaria de la organización Niños por la Vida, relató que el apoyo ha sido importante para su hogar y para los cuatro niños que están a su cargo. Su testimonio permite observar cómo la distribución de alimentos puede aliviar gastos cotidianos y contribuir a que los hogares mantengan una alimentación más variada.

Alimentación más allá de la escuela

El modelo también contempla necesidades específicas. Mediante Back Pack, 400 niñas y niños reciben alimentos para mantener el acceso a una nutrición adecuada durante los fines de semana, cuando dejan de contar con una de sus principales fuentes de alimentación: la que reciben en el entorno escolar.

A ello se suma el servicio de comedor comunitario Una comida para todos, que atiende a familias y personas que enfrentan condiciones de vulnerabilidad. Entre sus usuarios destacan adultos mayores que trabajan en actividades informales, como carga y descarga de mercancías, traslado de productos y labores en mercados.

Con 30 años de experiencia, Alimento para Todos demuestra que combatir el desperdicio y atender la inseguridad alimentaria requiere una cadena completa: rescatar, seleccionar, transformar, distribuir y acompañar. La participación de Walmart aporta capacidad de colaboración y voluntariado a ese esfuerzo, mientras las organizaciones comunitarias permiten que los alimentos lleguen a hogares concretos.

La dimensión de esta alianza no se mide únicamente en toneladas recuperadas o despensas armadas. También se encuentra en las oportunidades que se abren para las personas, en los recursos que se aprovechan y en las familias que encuentran un respaldo para atravesar momentos difíciles. Porque cada alimento recuperado tiene un destino posible: convertirse en nutrición, apoyo y una oportunidad para seguir adelante.

José Luis Cadena Delgado

Generador de contenido sobre negocios, responsabilidad social y sustentabilidad. Experiencia como locutor comercial y customer care. https://www.linkedin.com/in/joechain-1/

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