IA avanza en toma de decisiones forma asistida
Durante el Colombia Digital Summit 2026, la intervención de Daniel Muñoz, gerente de ingeniería para el sector público de Google en América Latina, dejó claro que la inteligencia artificial (IA) ya no es una promesa futura, sino una realidad que redefine la economía global y la forma en que las organizaciones operan, innovan y generan valor.
Muñoz explicó que el mundo atraviesa una nueva era de innovación comparable con una revolución industrial.
Sin embargo, a diferencia de transformaciones anteriores, esta está impulsada por una tecnología transversal capaz de impactar simultáneamente a gobiernos, empresas y ciudadanos.
En este contexto, la IA se posiciona como la fuerza central que impulsa la productividad y el crecimiento económico a escala global.
Según explicó, el impacto económico potencial de la inteligencia artificial asciende a 4.4 billones de dólares anuales, lo que evidencia su papel como catalizador de la economía digital.
Además, el 40% de las aplicaciones empresariales incorporarán agentes de IA en el corto plazo, mientras que más de la mitad de las organizaciones ya han comenzado a implementarlos en sus operaciones.
Sobre los agentes de inteligencia artificial, el directivo indicó que a diferencia de los chatbots tradicionales, estos sistemas no solo responden preguntas, sino que combinan modelos avanzados con herramientas que les permiten ejecutar acciones bajo supervisión humana.
Esta evolución marca un cambio radical donde la IA deja de ser un complemento y se convierte en un elemento esencial dentro de los procesos productivos.
Muñoz subrayó que esta transición implica también un cambio cultural.
No basta con adoptar tecnología; las organizaciones deben transformar su manera de trabajar y pensar.
En este sentido, presentó cinco tendencias que definirán el papel de la IA en la economía digital.La primera es el aumento de la productividad centrada en las personas.
La IA permitirá optimizar tareas y liberar tiempo para actividades de mayor valor estratégico, cambiando la interacción tradicional con la tecnología hacia modelos más intuitivos y colaborativos.
La segunda tendencia es la integración de sistemas “agénticos” en los flujos de negocio. Estos sistemas operan como una “línea de ensamblaje digital”, donde múltiples agentes especializados trabajan de manera coordinada para resolver problemas complejos, siempre bajo supervisión humana.
Este enfoque permite escalar operaciones y mejorar la eficiencia sin perder control.Un aspecto fundamental en este proceso es el llamado “anclaje” o grounding, que garantiza que las respuestas de la IA estén basadas en datos verificables.
Esto reduce errores y aumenta la confianza en su uso, especialmente en entornos críticos como el sector público o financiero.
La tercera tendencia apunta a la transformación de la experiencia del usuario. La IA permitirá interacciones más fluidas, eliminando fricciones en servicios como atención al cliente. En lugar de navegar sistemas complejos, los usuarios podrán comunicarse de forma natural, recibiendo respuestas precisas y contextualizadas.
En cuarto lugar, la ciberseguridad emerge como un campo clave para la aplicación de agentes inteligentes. Frente a amenazas cada vez más sofisticadas, muchas de ellas también impulsadas por IA, las organizaciones deben adoptar herramientas capaces de detectar vulnerabilidades en tiempo real y responder de forma proactiva.
En este sentido, Muñoz destacó avances como sistemas que identifican fallas de seguridad antes de que sean explotadas.
La quinta tendencia, y quizás la más relevante, es la necesidad de capacitación continua. La adopción efectiva de la inteligencia artificial depende de las habilidades humanas. En un entorno donde las competencias tecnológicas se vuelven obsoletas en pocos años, incluso en dos años dentro del sector tecnológico, el aprendizaje constante se convierte en un requisito indispensable.
Muñoz enfatizó que la IA no sustituye la capacidad humana, sino que la potencia, el directivo mencionó que se trata de un ciclo virtuoso donde las personas aprenden a utilizar la tecnología, y esta, a su vez, mejora gracias a la interacción humana.
Este enfoque resulta especialmente relevante para América Latina, donde la formación de talento digital será clave para cerrar brechas y aprovechar las oportunidades de la economía digital.
Otro punto destacado fue el retorno de inversión, según los datos presentados, el 88% de las organizaciones que han adoptado IA ya reportan beneficios tangibles.
Esto refuerza la idea de que la implementación no solo es viable, sino necesaria para mantenerse competitivo en un entorno global.
