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Digital Summit Latam 2026El rincón de Telecom

Plataformas digitales generan oportunidades y redefinen la inclusión económica

Carlos Castellanos, director de Asuntos de Gobierno para la región andina de DiDi, dijo que el momento actual no representa sólo un cambio tecnológico, sino un cambio estructural en los pilares que sostienen la economía.

“No estamos frente a una evolución, estamos frente a un cambio de rieles”, subraya que la infraestructura digital se ha convertido en el nuevo motor de desarrollo urbano, señaló Castellanos durante el Colombia Digital Summit 2026.

Colombia cuenta con más de 49 millones de personas con acceso a telefonía móvil y un comercio electrónico que supera los 60 billones de pesos anuales.

A esto se suma el uso cotidiano de plataformas digitales por millones de ciudadanos, ya sea para generar ingresos o acceder a bienes y servicios.

El directivo advirtió una desconexión crítica, mientras la realidad digital avanza con rapidez, los marcos regulatorios continúan anclados en paradigmas del siglo XX modelos laborales rígidos, estructuras empresariales jerárquicas y mercados definidos geográficamente contrastan con una economía digital caracterizada por la flexibilidad, la descentralización y la multiplicidad de ingresos.

En este contexto, Castellanos indicó que el problema no es la regulación en sí misma, sino su falta de adaptación a la realidad cuando las reglas no reflejan el entorno actual, no detienen el cambio, sino que generan tensiones sociales, exclusión y expansión de la informalidad el caso colombiano ilustra esta situación.

Más del 60% de los trabajadores opera en condiciones de informalidad o ingresos variables, mientras que millones de personas combinan múltiples actividades para sostener su economía diaria.

El directivo explicó esta realidad no puede seguir siendo ignorada, ya que evidencia que el modelo económico tradicional ha quedado rezagado frente a las dinámicas digitales.

Desde esta perspectiva, las plataformas como DiDi no deben entenderse únicamente como herramientas tecnológicas, sino como infraestructura digital de las ciudades, expresó.

Su valor radica en habilitar conexiones en tiempo real entre oferta y demanda, optimizando recursos y ampliando oportunidades económicas para sectores históricamente excluidos.

Los datos del ecosistema DiDi en la región refuerzan esta visión en el 2024, más de 250,000 conductores en las principales ciudades como Bogotá, Cali y Medellín utilizaron la plataforma para generar ingresos de manera flexible.

Además, el 69% de los viajes intermediados en Bogotá tuvo origen en estaciones de transporte público, lo que evidencia su papel complementario en la movilidad urbana.

A esto se suma una inversión superior a los 15 millones de dólares en seguridad tecnológica en 2025, orientada a fortalecer la confianza en el ecosistema digital.

Plataformas digitales y regulación: el poder de transformar la inclusión económica en América Latina

Estas acciones reflejan un enfoque que va más allá del negocio, alineándose con principios de responsabilidad social empresarial al promover inclusión, seguridad y acceso a oportunidades.

Castellanos destacó la necesidad de replantear el enfoque regulatorio y propuso pasar de una regulación basada en la sanción a una basada en el diseño inteligente, aprovechando herramientas digitales como datos en tiempo real, trazabilidad y sistemas de reputación.

Este cambio permitiría construir marcos más eficientes, donde el cumplimiento no dependa únicamente de la coerción, sino de incentivos adecuados que promuevan comportamientos positivos dentro del ecosistema digital.

«La buena regulación no se mide por lo que prohíbe, sino por lo que permite que funcione mejor”.

El debate no es únicamente técnico, Castellanos lo definió como una discusión sobre poder en el siglo XXI; quién tiene acceso a la economía, quién puede participar y bajo qué condiciones.

En este sentido, advirtió que regular plataformas como si fueran industrias tradicionales no corrige el sistema, sino que limita su potencial de generar valor social, destacando que el riesgo, entonces, no es la disrupción tecnológica, sino la parálisis regulatoria.

Mantener esquemas obsoletos puede traducirse en pérdida de competitividad, menor innovación y, sobre todo, mayores niveles de exclusión económica.

A pesar de estos desafíos, el panorama también ofrece oportunidades, pues América Latina cuenta con altos niveles de adopción digital, una creciente necesidad de inclusión y un ecosistema innovador en expansión.

Lo que falta, según Castellanos, es construir un nuevo paradigma regulatorio que acompañe esta transformación.

La economía digital redefine las reglas del juego, la clave no está solo en digitalizar, sino en garantizar que ese proceso genere bienestar, inclusión y oportunidades reales, aseguró Castellanos, el verdadero desafío no es tecnológico, sino político y social, decidir quién participa en la economía del futuro y bajo qué condiciones.

José Luis Cadena Delgado

Generador de contenido sobre negocios, responsabilidad social y sustentabilidad. Experiencia como locutor comercial y customer care. https://www.linkedin.com/in/joechain-1/

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