Cada persona desecha 100 vasos y tapas al año
A nivel global, se estima que cada año se consumen alrededor de 800 mil millones de vasos y tapas desechables, lo que equivale a cerca de 100 por persona, una cifra que evidencia la magnitud del problema.
Estos residuos, por su ligereza, se transforman en contaminantes de larga distancia: flotan, viajan y se fragmentan, llegando a ríos, mares y ecosistemas remotos.
Una sola tapa de plástico puede tardar hasta 400 años en degradarse, lo que implica que prácticamente todas las tapas producidas siguen existiendo en algún punto del planeta.
A ello se suma que cerca de 8 millones de toneladas de plástico ingresan cada año a los océanos, agravando la crisis ambiental.

Frente a este escenario, emergen iniciativas que buscan cambiar las reglas del juego, este es el caso de The Good Cup, una empresa que desarrolla vasos portátiles innovadores y 100% biodegradables, cuyo diseño elimina por completo la necesidad de tapas de plástico.
Esta solución, impulsada con el respaldo de la aceleradora Zero by Fifty, propone una alternativa tangible para reducir residuos desde el origen.
La propuesta ha encontrado aliados estratégicos en pequeños negocios como cafeterías, restaurantes y que han adoptado estos vasos como parte de su operación diaria.
Con ello, no solo disminuyen de forma significativa su huella plástica, sino que también educan a sus clientes, promoviendo nuevos hábitos de consumo responsable y estableciendo un estándar más sostenible en la industria de alimentos y bebidas para llevar.
A esta colaboración se suma la agencia creativa Raval, encargada de amplificar el mensaje y generar conciencia a escala global que representa un esfuerzo conjunto que culminará en una campaña internacional rumbo a 2026, enfocada en demostrar como la economía circular no es una aspiración lejana, sino una realidad posible cuando la innovación, la estrategia y la acción comunitaria se alinean.
“Estamos trabajando para inspirar a la sociedad hacia un futuro sin tapas”, señala Andrés Kiger, socio de Zero by Fifty, reforzando un llamado urgente: replantear el consumo cotidiano para avanzar hacia un planeta con menos residuos y más soluciones sostenibles.

