«Movilidad para Todos» de Toyota alcanza a la Selva Lacandona
Para proteger la Selva Lacandona es necesario proteger al jaguar, lo que implica mucho más que vigilar una especie emblemática., representa conservar el territorio donde se mueve, mantener conectados los fragmentos de selva y, al mismo tiempo, ofrecer alternativas a las comunidades que comparten ese espacio con uno de los grandes depredadores de México.
Esa es la lógica detrás de la alianza entre Toyota México y Natura y Ecosistemas Mexicanos (NEM), que lleva la visión de “Movilidad para Todos” hacia un terreno donde la movilidad no ocurre sobre cuatro ruedas, sino entre árboles, corredores biológicos y comunidades.
La Selva Lacandona es una de las regiones de mayor importancia ambiental de México. Sus ecosistemas participan en la regulación climática, almacenan carbono y aportan alrededor del 30% del agua dulce del país. La región también concentra una enorme riqueza biológica y enfrenta presiones derivadas de la transformación del territorio y la expansión agropecuaria.
NEM trabaja desde hace más de 25 años en la conservación de la zona bajo una premisa que cambia la conversación: no es posible proteger la selva sin fortalecer a las personas que la habitan.
En Marqués de Comillas, ese enfoque se traduce en instrumentos de conservación y actividades productivas sustentables que han contribuido a conservar más de 13 mil hectáreas de selva y a generar nuevas oportunidades de ingreso para alrededor de 650 familias.
La conservación del jaguar y de otros felinos depende de un paisaje suficientemente conectado para que los animales puedan desplazarse, alimentarse y reproducirse. Pero también depende de reducir los conflictos con quienes producen en esa misma geografía.
La Selva Lacandona alberga cinco de las seis especies de felinos silvestres presentes en México: jaguar, puma, ocelote, tigrillo y jaguarundi. Su permanencia está vinculada a la conservación del hábitat y a la capacidad de reducir los impactos que genera la interacción entre fauna y actividades productivas.

En un comunicado, la empresa explica que el programa incorpora monitoreo comunitario, capacitación para pobladores locales y medidas preventivas frente a la depredación de ganado y aves de corral.
Entre ellas se encuentran encierros y corrales que buscan reducir pérdidas económicas y, con ello, disminuir uno de los factores que pueden desencadenar represalias contra los felinos.
La participación comunitaria se articula mediante la red “Jaguardianes”, integrada por líderes locales que realizan monitoreo de fauna, vigilancia participativa y acciones de educación ambiental.
El programa pone especial atención en niñas, niños, jóvenes y mujeres, con talleres y grupos de pequeños monitores que convierten la conservación en una experiencia cotidiana, no en una actividad distante.
Para Toyota México, esta estrategia aterriza su concepto de “Movilidad para Todos” en una dimensión distinta: la conectividad también es ecológica. Un territorio fragmentado limita el desplazamiento de la fauna, mientras que un paisaje conectado amplía sus posibilidades de supervivencia.
Dentro de las Áreas Naturales Protegidas de la región se conservan más de 400 mil hectáreas, pero el reto no termina en sus límites. Las zonas circundantes son determinantes para mantener los corredores que permiten la movilidad de las especies y para construir esquemas donde conservación y actividad productiva puedan coexistir.
En ese punto, la alianza plantea una lectura distinta de la responsabilidad social empresarial pues la conservación no es solamente el resultado de proteger una especie, también puede ser una vía para fortalecer comunidades, prevenir pérdidas económicas, generar conocimiento local y mantener vivo un territorio.

